Día 20: Lima centro

Nuestro último día en Perú amaneció nublado y así se mantendría durante todo el día, clima que es el habitual en Lima según nos contaron.

Buscamos un taxi que nos llevase al centro de Lima. Como habíamos oído todo tipo de historias “de terror” sobre los taxistas de Lima no nos decidíamos a subir en niguno de las decenas de taxis que pasaron por delante nuestro. Finalmente nos lanzamos a subir a uno con algo mejor pinta (al menos no parecía que se iba a caer a cachos) que nos llevó al centro por S/.12. El trayecto desde Miraflores resultó un tanto largo, agravado por el espantoso tráfico de Lima que en algún sitio se tornó en atasco.

Al llegar a la plaza de Armas nuevo atasco, así que como ya estábamos cerca nos bajamos del taxi y fuimos andando. Resulta que había varias manifestaciones por Lima ese día y la policía había vallado completamente todas las calles aledañas a la plaza. Sólo dejaban pasar a aquél que tuviese algo que hacer allí y, por suerte para nosotros, a los turistas.

La plaza de Armas nos pareció muy bonita con la catedral a un lado y los palacios uniformemente pintados en amarillo adornados con grandes balcones en madera circundando el resto de la plaza.

Entramos en la Catedral (S/.10). Es un edificio grande pero por dentro práctivamente nada llama la atención. A destacar la capilla donde está ahora la tumba de Pizarro, cuyos restos fueron descubiertos en 1975. Esta capilla está toda hecha de mosaico y destaca sobre el resto. Curioso el estudio forense que ayudó a identificar los huesos comparando las marcas en ellos con los golpes sufridos en vida según las crónicas de la época.

Salimos de la plaza por una de las calles peatonales que resultó ser la calle más comercial de Lima, aunque no nos vimos en absoluto tentados por los productos que se vendían ni por los precios.

Eventualmente llegamos a la plaza San Martín, dedicada al general que participó en la independencia de Perú. Es una bonita plaza rodeada de palacios impolutamente blancos y con la estatua ecuestre del general en el medio.

Por lo demás nada vimos que destacase en el centro de Lima. Paramos a comer en un restaurante al lado de la plaza de Armas, por la zona hay muchos donde se sirven menús del día desde S/.10. Nos sorprendimos de que hubiese un precio tan barato en el mismo centro del centro del Perú. Mucho más barato que los menús “turisticos” que comimos en algún pueblaco perdido…

El menú lógicamente era sencillo pero la sopa con verduras y pasta me gustó mucho y el asado de cerdo con puré de manzana de la churri también estaba muy bueno. El postre fue un nuevo intento de arroz con leche, nuevamente fallido.

Tomamos un café en un sofisticado edificio al lado de la Bolsa de Lima al que se entraba por una puerta completamente dorada. Estas dos manzanas fue lo más elegante que llegamos a observar en la ciudad. Un buen sitio para tomarse un café en el centro.

Por último fuimos al convento de Santo Domingo (S/.7) también muy cerca de la plaza de Armas. Es un edificio muy bien conservado y tiene un claustro de tipo colonial muy bonito. La visita es guiada y nos explicaron la vida y milagros de tres famosos santos peruanos: Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres (que dejará en paro a los médicos vasculares con sus milagros) y San Juan Macías. Los restos de los 3 están en el convento y son objeto de adoración.
Pudimos ver también el gran coro de madera, que a mí me dejó impresionado. Por último admiramos el sillón de madera que usaba uno de los mencionados santos y que los frailes del convento conservan como oro en paño, ya que por lo visto fue usado por el papa Juan Pablo II en su última visita. Como va a ser canonizado en breve, cualquier objeto que haya tocado se convierte en reliquia, por lo que este trono que acogió sus santas posaderas pasará a ser objeto de veneración en Lima próximamente.

Y ya no dió para más el día ni tampoco el lugar. Acordamos con un taxista el transporte hasta el hotel de Miraflores y luego al aeropuerto por S/.60. Por culpa del constante atasco que supone la ciudad, esta sencilla operación nos llevó 2 horas… Está claro que aquí hay que andar con tiempo sobrado.

El avión de American Airlines que nos llevaría a Miami salió con una hora de retraso :-(. Encima fue el peor aparato con diferencia de los de largo recorrido que habíamos utilizado en este viaje (también volamos en LAN e Iberia). Viejísimo, no tenía pantalla personal de entretenimiento y no paró de pegar botes en todo el viaje. Además la comida fue muy floja, osea que mal comidos y casi sin pegar ojo llegamos a Miami, encima asustados solo de pensar que había que pasar otra vez la frontera de los USA, donde siempre nos tocan bastante las pelotas.

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