Día 13: Cusco la imperial

Parecía que el mal tiempo nos perseguía ya que amaneció lluvioso en Cusco ¡en plena estación seca! y nos obligó a pertrecharnos con nuestros chubasqueros.

Plaza de Armas

El plan del día era visitar lo más importante de la ciudad y empezamos por la Catedral. Habitualmente hay que pagar para entrar pero antes de las 10 está abierta para actos religiosos y puedes entrar libremente. La catedral es bastante grande pero no nos impresionó particularmente. Se salvan el retablo que hay a la entrada y el curioso cuadro de la Última Cena donde los 12 apóstoles están cenando cuy asado y papaya.

20130925-093933.jpgCusco - Plaza de Armas

Algo más rica en ornamentación es la vecina iglesia de los jesuitas (S/.10) que intentó superar en su momento en porte a la catedral hasta que intervino el Papa a favor de esta última. El retablo está bastante más trabajado aquí y se puede subir a unas ventanas donde hay unas bonitas vistas a la plaza de Armas con las montañas al fondo.

Qorikancha

Desde aquí nos dirigimos al Qorikancha (S/.10), el antiguo templo inca dedicado al sol y del que se dice que estaba totalmente recubierto de oro. Era el templo más importante para los incas en su momento, por lo que se encontraba lleno de figuras de oro, entre ellas un sol de enorme tamaño. Este “sol” estaba orientado hacia el Este de manera que la luz del auténtico sol al salir le daba de lleno e irradiaba una intensa luz dorada que alumbraba el templo entero.

Este templo tras la conquista fue ocupado por los dominicos que reutilizaron buena parte del mismo para hacer su monasterio, con lo que la base inca todavía se conserva bastante bien. Tiene un impresionante muro inca sobre el que se eleva la iglesia del monasterio. Dentro también se conservan varias edificaciones de los incas. Visita muy interesante.

Cusco - QorikanchaCusco - Qorikancha20130925-094030.jpg

Para recuperarnos del pateo nos tomamos un café como unos marqueses en el hotel Marriot, que ocupa un palacio antiguo muy bien restaurado y que cuenta con un patio espectacular. En Cusco hay varios de estos hoteles de lujo que han recuperado palacios antiguos y que tienen unos patios dignos de ver. Normalmente te dejan acceder sin ningún problema.

El Cusco de hoy

Nuestros pasos se dirigieron después al mercado de San Pedro, visita que teníamos pendiente desde hacía varios días. Impacta ver amontonados tantos productos locales, trozos de carne descuartizadas en mostradores con muy poca higiene, verduras, recuerdos, productos de santería, juguerías que te animaban a tomarte apetecibles y enormes jugos por solo S/.3, restaurantes donde se arremolinaban los cusqueños para comer un menú del día completo por 4 soles (no nos atrevimos a imitarles) y por último la maloliente casquería donde nos repugnaron sobre todo las cabezas (más bien morros) de llama y la enorme cantidad de vísceras de todo tipo de bichos. En cualquier caso interesante visita porque así es el día a día real de los cusqueños.

Cusco - Mercado de San PedroCusco - Mercado de San Pedro

Puesto que habíamos descartado el plan inicial de comer en el mercado :-S, decidimos buscar a cambio el típico local de pollo asado donde suelen comer los cusqueños. Este tipo de rustidurías de pollo abundan por la ciudad con mayor o menor nivel de higiene y no suelen estan preparadas para gustar a los turistas. Las chicas dieron el “visto bueno” al tercer intento, en un local de aspecto más o menos parecido a una hamburguesería sin rastro de turistas en su interior. El pollo se acompañaba de una salsa bastante especiada que le daba un sabor peculiar que no estaba mal del todo. Resultó muy divertida la experiencia de probar una de las costumbres locales.

Vuelta a pelear con StarPeru

Teníamos que comprar los billetes de avión de Cusco a Lima, así que volvimos a las oficinas de StarPeru con la esperanza de poder cambiar el billete que no habíamos utilizado hacia Puerto Maldonado por este otro.

Llegamos allí y nos atendió un señor que no parecía enterarse mucho de lo que le preguntábamos. Nos dijo que podíamos cambiar nuestro billete cancelado por un vuelo Cuzco-Lima pagando $75 extra cada uno. Según él, un billete nuevo nos costaría unos $150, así que nos estaríamos ahorrando medio billete. Protestamos puesto que el billete cancelado por ellos nos había costado bastante más que esos $150, por lo que nos pareció que algo no cuadraba. No parecía muy lógico cambiar un billete ida+vuelta de $450 por otro sólo de ida de $150 y tener que pagar encima $75.

Otra de las empleadas escuchó la conversación e intervino para arreglar las cosas. Tomó el control de la situación e hizo las gestiones necesarias para arreglar los cambios de billete de tal forma que sólo tuvimos que pagar ¡4,5 dólares! como gastos de gestión y encima nos quedó un saldo a nuestro favor de $60 por si algún día hacemos algún otro vuelo con StarPeru (en fin…).

Un poco por casualidad pero al final se arregló todo bastante bien, con lo que nos quitamos un poco el mal sabor de boca por la incompetencia del personal de la vez anterior. Nuestro agradecimiento a la chica que se comportó con suma profesionalidad, ya que podía perfectamente haberse desentendido del problema.

El mal tiempo también nos fastidió una excursión que teníamos reservada para esa tarde. Consistía en ir a ver el cielo estrellado del hemisferio sur a través de un telescopio y con explicaciones sobre la astronomía inca. Aunque había dejado de llover a mediodía, el cielo seguía completamente nublado y hubo que cancelarlo. Lástima, sonaba interesante y quizá hubiésemos aprendido a identificar la famosa constelación de la Cruz del Sur.

Museo inca

A cambio visitamos el Museo Inka (S/.10) donde una guía nos fue explicando los distintos objetos allí presentes. Nos impresionaron las momias casi descarnadas y en posición fetal y también los cráneos con trepanaciones “curativas”. Nos hizo mucha gracia que tapasen el agujero en el cráneo según la clase social del paciente, de manera que a los ricos se les ponía una placa de oro o plata mientras que la plebe se tenía que conformar con una cáscara de calabaza :-D. Otros cráneos estaban deformados adrede por motivos “estéticos”, se le daba forma de pepino hacia atrás, lo que denotaba pertenecer a una clase alta. Una visita imprescindible para conocer más de la cultura del imperio inca.

Hora del relax

Después llevamos a Jan y a Mery a tomar algo al Museo del Pisco, el sitio que nos había gustado tanto el día anterior. Allí nos encontramos a una chica india con la que habíamos coincidido en el Corto Maltés y que también estaba tomándose un pisco en el Museo. Se alegró mucho de vernos y nos contó mil historias sin parar de gesticular un solo momento. Es un terremoto total, pero un viaje entero con ella debe desembocar casi seguro en un buen dolor de cabeza 🙂

Un homenaje gastronómico

Salimos del bar como pudimos 🙂 y nos dirigimos a darnos uno de los homenajes que teníamos planeado para este viaje: la cena en uno de los restaurantes del mejor cocinero del pais, el Chicha.

restauranteCenamos como decía en el Chicha, uno de los locales regentados por Gastón Acurio que es el chef más renombrado de Perú. Su local estrella está en Lima (y tiene sucursal en Madrid). Chicha es un restaurante donde Gastón adapta y moderniza la cocina local de las distintas regiones peruanas. Hay dos, uno en Arequipa y éste de Cusco.

De entrante y para compartir pedimos la degustación de 4 causas. En este caso eran de trucha ahumada, tartar de trucha y palta, coctel de langostinos y pulpo con pimientos al olivo.
Particularmente me gustó la de trucha que tenía un potente sabor muy similar al salmón. Muy bien presentado el plato aunque un poco escaso para compartir entre 4, algo de lo que quizás podían haber avisado.

De plato de fondo pedí un lechón crocante a la criolla. Estaba perfecto, asado en su punto y con la piel muy crujiente. Excelente.

Mi churri se pidió un cebiche de trucha orgánica, pulpo y langostinos, con leche de tigre de rocoto. Según dijo estaba bastante bien.

Mery por su parte pidió unos canelones de ricota y espinaca nativa, que según ella estaban buenísimos. La pasta y los ingredientes en su punto.

Por último Jan se decidió por el chicharrón de cerdo, quizá el plato más flojo por menos elaborado de los 4.

Con una botella de vino blanco y agua, nos salió todo por unos 82€. Tan solo unos 20€ por cabeza siendo como es uno de los lugares con más prestigio de Perú, no me parece nada caro.

La sensacion final fue que el sitio cumple en cuanto a decoración, atención amabilísima y calidad del producto. Quizá le faltase un punto de creatividad en los platos, ya que eso era lo que esperaba de este chef tan afamado. Es posible que la marca Chicha la dedique a una cocina más tradicional y deje la innovación a su restaurante estrella en Lima, el Astrid y Gastón.

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