Día 09: Pisac y Sacsayhuamán

Tras la decepción del día anterior reorganizamos nuestros planes y nos dispusimos a recorrer Pisac y las ruinas más cercanas a Cusco.

En la Plaza de Armas negociamos con varios taxistas y al final arreglamos la excursión con Rolando (tour completo por S/.90), que nos convenció al enseñarnos su título oficial de guía turístico. Rolando resultó ser muy simpático y hablador, por el camino nos contó muchísimas cosas de todos los sitios que visitamos. Aunque ¡ojo! íbamos en un Toyota viejo que casi era una tartana.

Pisac

Siguiendo su recomendación fuimos primero a las ruinas de Pisac, a unos 30 km. de Cusco por una carretera de montaña. Al pasar el puerto ya se veían las terrazas incas que suelen anteceder a todas las ruinas. Impresiona que dedicasen tanto esfuerzo a hacer unas terrazas para el cultivo en un sitio tan escarpado.

Una vez llegamos al conjunto arqueológico hubo que comprar el boleto turístico (S/.130) que da acceso a casi todos las ruinas importantes de los alrededores de Cusco y además incluye la entrada a varios de los mejores museos de la cuidad. Hay alguna opción algo más económica para uno o dos sitios sueltos, pero sale más a cuenta comprar el boleto completo si vas a visitar la mayoría de sitios.

Ver las terrazas de cerca resultó aun más impresionante por el tamaño ciclópeo de la obra. Quedamos asombrados y pensamos que si esto nos asombraba, como sería el Machu Picchu.

Pisac

Tras las terrazas se llega una gran fortaleza que corona el cerro. Desde lo más alto se disfruta de unas vistas espectaculares de todo el sitio arqueológico y también del valle sagrado de los incas que recorre el río Wilcamayu (en inca “río sagrado”).

Al salir del recinto nos cruzamos con las hordas de turistas que llegaban en innumerables autobuses, hordas que afortunadamente evitamos gracias a los consejos de Rolando.

El mercado de Pisac

El actual pueblo de Pisac también es famoso por su mercado, así que allí fue la siguiente parada. También agradecimos llegar un rato antes que las hordas de turistas.

El mercado se compone de cientos de puestos sobre todo dedicados al turismo, con multitud de objetos de artesanía en lana de camélido, textiles de todos los colores o plata. También las típicas camisetas y recuerdos para llevar a casa y regalar a la familia. Al final del mercado en la plaza central está el curioso y auténtico mercado local, con puestos de verdura, cereales, flores y todo tipo de productos de la agricultura local traidos desde los pueblos cercanos por señoras vestidas con sus trajes típicos ¡todo un espectáculo! Muchas ofrecían platos ya cocinados para comer alli: sopas, potes y guisos variados.

Después Ronaldo nos explicó que cada traje era exclusivo de un pueblo concreto, y antiguamente servía para reconocer la procedencia exacta de cada persona por la vestimenta. Nos encantaron los sombreros, sobre todo el tipo seta y la chistera blanca, ¡superdivertidos!

Pisac - MercadoPisac - Mercado

Entramos en un horno antiguo que hay dentro del mismo mercado y compramos unas pequeñas empanadas hechas allí en el acto (S/.3) que estaban bastante buenas. En el mismo mercado también compramos choclo (S./2), una mazorca de maíz blanco y de grano más gordo que el que estamos acostumbrados en España. El choclo se prepara cocido y con un poco de sal nos supo riquísimo. No picamos con las compras turistas, aunque quedé nuevamente prendado de los ajedreces a tan sólo S/.10.

Sacsayhuamán y la ceremonia inca

Rolando nos comentó que precisamente este día había una ceremonia inca en las ruinas de Sacsayhuamán. Es una ceremonia que solo se celebra 2 veces al año, el 15 de Septiebre y el 24 de Junio, cuando se recuerda la antigua celebración inca del solsticio de invierno, fecha más imporrante del calendario inca. Al final “gracias” la cancelación del vuelo pudimos asistir a este espectáculo único, no hay mal que por bien no venga.

Así que allí nos dirigimos raudos, teniendo que dejar de lado las otras 4 ruinas que hay cercanas a Cusco. Nos habían comentado que no merecían tanto la pena, y la ocasión era única.

Entramos a Sacsayhuamán detrás del gentío para descubrir una visión increíble. Cientos de personas vestidas al modo inca ocupaban las gradas a distintas alturas de la fortaleza con innumerables banderas con los colores incas , alrededor de la explanada central dedicada también en aquella época a ceremonias importantes. Un momento mágico en un lugar mágico.

Sacsayhuamán - Ceremonia Warachicuy

Nos fuimos colocando como pudimos entre la multitud local y alcanzamos a ver que la ceremonia consistía en distintas pruebas de agilidad y fuerza en las que competían distintos equipos incas (eran de 4 colores y probablemente representaban a cada una de las 4 provincias incas). La ejecución de las pruebas estaba dirigida por un personaje que parecía el sacerdote supremo y también estaba el Inka (o rey) en su trono central.

Sacsayhuamán - Ceremonia WarachicuySacsayhuamán - Ceremonia Warachicuy

Quedamos muy impresionados con el espectáculo, tanto que ni nos dimos cuenta de visitar las ruinas después de que terminase la ceremonia. Bajamos caminando hasta Cusco durante poco más de 1 km de empinada rampa por la antigua escalera de piedra (y cuando digo piedra quiero decir enormes piedras) de los incas.

Sacsayhuamán

Paseo por Cusco

Tras un descanso en el hotel salimos a dar un paseo y conocer otros lugares de Cusco. Como hacía sol intentamos tomar un café en una terraza pero aquí parece que esa costumbre no existe y la única que encontramos fue en la plaza del Regocijo. Eso sí, el servicio a la habitual velocidad de este país: al ritmo del caracol.

Después caminamos hacia la plaza de Santo Domingo donde nos encontramos un fenómeno muy peculiar: al ser domingo la plaza estaba llena de predicadores que arengaban a la gente que se arremolinaba en gran número alrededor de ellos. A mí me parecieron unos charlatanes al estilo telepredicador americano pero parece que aquí tienen muchos adeptos.

Cusco - Puerta de Santa Clara

Pasando por la puerta de Santa Clara llegamos al mercado central de San Pedro, que a estas horas y ya de noche estaba cerrando sus puertas. Aún así nos dio tiempo a asombrarnos con los puestos callejeros y las tiendas auténticas de alrededor del mercado, donde no había un solo turista, que ofrecían desde pollos enteros hasta cuy para asar. Claramente había que volver otro día a ver el mercado por la mañana, prometía ser un auténtico espectáculo.

Ya de vuelta, cruzamos por detrás de la catedral hasta la plaza Nazarenas para enseñarles a Jan y Mery nuestro descubrimiento del día anterior, el Fallen Angel, y quedaron igualmente ojipláticos con la decoración del lugar.

restauranteCenamos los 4 en el Limo, un moderno restaurante de fusión peruano-japonesa sito en la plaza de Armas.

Habíamos reservado mesa en el balcón que da a la plaza pero la señorita que nos atendió nos intentó colocar en el comedor interior alegando que habíamos llegado tarde, a lo que nos negamos sobre todo porque no era cierto en absoluto. Se disculparon rápidamente y tras una pequeña espera nos pusieron en la mesa que habíamos reservado.

Como aperitivo de la casa nos trajeron papas orgánicas que acabamos más por el hambre que por su buen sabor.
De entrante para compartir pedimos un tartare de atún. No estaba mal aunque la intensa mezcla de especias tapaba casi del todo el sabor del atún, que sin duda debería ser el dominante.

De plato de fondo Jan y yo nos decidimos por pedir el lomo de atún con crocante. Estaba demasiado hecho a pesar de haberlo pedido “sólo marcado” y lo prepararon completamente rebozado en sésamo con lo que nuevamente se mataba el sabor del atún.

Las chicas por su parte pidieron sushi, el Limo y el acevichado. Esta parte sí que fue un acierto, el sushi estaba muy rico y bien hecho, el arroz se notaba firme y los rollitos no se desacían al cogerlos.

Acompañando toda la comida un vino blanco Dos Fincas, Sauvignon Blanc de Mendoza por S/.79. En general el vino me parece carísimo en este país teniendo en cuenta el nivel de vida.

La cuenta final fue de S/.270. El Limo es un sitio interesante y con buena atención (a pesar del problema inicial), pero le falta afinar el punto de alguno de los platos para ser redondo.

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2 comentarios en “Día 09: Pisac y Sacsayhuamán

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