Día 08: día perdido gracias a StarPeru

Peripecias con StarPeru y el tiempo

Nos levantamos temprano a las 7:30 para ir al aeropuerto de Cusco y tomar un vuelo con la compañía StarPeru que debía de salir a las 10:30 hacia Puerto Maldonado ($250 comprado con antelación), con la idea de visitar la selva amazónica.

Tras embarcar, el avión se queda un buen rato parado sobre la pista y al cabo de una media hora de espera dentro del aparato nos informan de que a causa de una tormenta en Puerto Maldonado el vuelo se retrasará al menos una hora. Regresamos nuevamente a la terminal y nos desembarcan. Aquí ya hubo un pequeño caos ya que nos conducían a la zona de recogida de maletas y de salida como si hubiésemos llegado en un vuelo normal. Al final a alguien se le encendió una bombilla y nos llevaron nuevamente a la sala de embarque.

Allí vimos como el vuelo que también iba hacia Puerto Maldonado de la compañía LAN sí hacía su salida, mientras que el de TACA se quedaba en tierra esperando. Según supimos después el de LAN parece que logró aterrizar pero el de TACA no llegó a salir de Cuzco.

A las 12:30 nos dieron un pequeño aperitivo y ahí ya empezaban los rumores de cancelación, aunque no fue hasta las 3 de la tarde cuando se confirmaron definitavente y volvimos al caos organizativo. Tuvimos que esperar media hora más hasta que se aclararon de qué hacer con nosotros.

Nos llevaron a la sala de recogida de equipajes donde esperamos otro buen rato a que saliesen nuestras maletas. De allí nos llevaron a la zona de check-in donde nos aseguraron que nos cambiarían los vuelos para el día siguiente o nos devolverían el dinero del billete. Pero tras casi otra hora de espera nada de nada. A estas alturas nos dieron las 4:30 de la tarde esperando alguna noticia, hasta que por fin se digna a aparecer un señor en el mostrador. Ahora resulta que es imposible colocarnos en el vuelo del día siguiente, y para colmo tenemos que ir a las oficinas centrales de StarPeru en Cusco a arreglar el tema, ya que en el aeropuerto no hay nadie de StarPerú a esas horas y allí no pueden hacer nada.

Nuestro nivel de cabreo era ya muy alto, no tanto por la cancelación en sí sino por la desorganización de la compañía y del mismo aeropuerto. Entre todos nos hicieron perder el día entero de forma innecesaria, un precioso tiempo de vacaciones que es irrecuperable e impagable.

Así que a las 5 de la tarde todos los pasajeros afectados nos fuimos corriendo a por un taxi para ir a la oficina central. Aunque conseguimos llegar los terceros, ya oímos que no había plazas libres ni al día siguiente ni al posterior. Esto nos fastidiaba definitivamente todos los planes de ir a la selva. Podíamos encajar un retraso de hasta un par de días, pero no más.

Como ví que con StarPeru se estaba poniendo dificil el tema, me lancé corriendo a cruzar la calle donde había unas oficinas de la compañía Taca. Preguntando si tenían billetes en los próximos días me ofrecieron unos por unos 125€ ida y vuelta saliendo 2 días después. Me pareció un precio excelente y la mejor forma de poder realizar nuestros planes, así que por ese lado solucionamos el tema.

Por la otra parte, Jan se quedó peleando con los de StarPeru, pero ni tenían vuelos a PM en al menos una semana, ni tampoco nos quisieron devolver el dinero del billete ya que según ellos la cancelación no fue debida a causas imputables a ellos.
Tras el lógico cabreo, a Jan no le quedó otra que presentar una reclamación alegando que otras compañías sí habían llegado a PM aquella mañana y exigir un justificante de la cancelación con el que poder reclamar ante el seguro.

Las chicas por su parte, con mucha paciencia, consiguieron entenderse con la encargada del lodge de la selva y cambiar la reseva para 2 días después sin coste adicional, aunque hubo que pasarse al prograna corto por disponer ahora de 1 día menos. También se encargaron de buscar hotel sobre la marcha ya que para ese día no teníamos reserva (obviamente). Al final encontraron sitio en el Hostal Rojas.

hotelEl hostal Rojas (S/.130) está en la calle del Tigre, a tan sólo una manzana de la plaza de Armas así que tiene una ubicación excelente. La habitación es de buen tamaño y el baño, aunque no es muy grande, es nuevo y está todo muy limpio. Siguiendo la costumbre del país no tenía calefacción (radiador opcional por S/.10), pero no pasamos nada de frío para dormir.

El buffet desayuno es variado y tiene zumos, frutas, cereales y mermeladas, aunque le falta poder hacer tostadas con el pan. La sala de desayuno es estrecha y pequeña así que hay poco sitio si se junta un grupo de viaje organizado. También hace un poco de frío por las mañanas.

En global nos parece una muy buena opción por su relación caldad/precio (sobre todo teniendo en cuenta los elevados precios de los hoteles en Cusco) y por su excelente ubicación.

Pasando el cabreo en Cusco

Dimos una vuelta por Cusco para intentar aprovechar algo el día y llegamos hasta la plaza Nazarenas donde se encuentran dos de los hoteles más caros de Cusco (habitaciones de $1000 al día). Allí también se encuentra el Museo de Arte Precolombino (MAP) en un imponente edificio y que cuenta con un restaurante-cafetería en su patio central. Nos desquitamos de los disgustos tomándonos un pisco sour, aunque ya la noche se tornaba demasiado fresquita para estar en una terraza.

Cusco - Plaza de Armas

Finalmente Jan y Mery se retiraron a descansar y recuperarse. Nosotros entramos a tomar otra antes de cenar en el bar Fallen Angel, situado en la esquina superior de la misma plaza Nazarenas. Tras la insulsa puerta se esconde un local de decoración muy moderna y original que nos impactó nada más entrar. Resulta difícil de describir aquella mezcla de antigüedades, pinturas plagadas de excentricidades y una enorme cantidad de motivos decorativos fashion. Desde una mesa de cristal montada sobre una bañera vieja llena de agua con peces y asientos forrados de piel de vaca hasta unos simpáticos cerdos voladores colgados del techo. Hay que verlo.

Cusco - Bar Fallen Angel

restauranteEl Uchu se define como una steakhouse y ciertamente saben cuidar la carne.

No obstante para empezar pedimos un ceviche, de muy buen sabor.

De plato principal un “loco de las carnes” para compartir. 3 trozos de 110 gramos cada uno de carne de res, alpaca y cordero servidas a la piedra y con guarnición de patatas y varias salsas. Todo con una presentación muy cuidada y un servicio amabilísimo.

La alpaca sigue pareciéndome correosa. El cordero estaba bastante bueno, aunque para mi gusto siempre queda mejor asado que a la piedra. La carne de res estaba muy buena, no sé si porque ya teníamos muchas ganas de librarnos de la repetitiva alpaca o porque realmente lo estaba. En cualquier caso la disfrutamos mucho.

De vino probamos un par de copas de vino chileno de uva Carmenere. No conocía esta uva pero en una revista comentaban que era una uva tradicional que se estaba recuperando. Era un tinto de sabor demasiado fuerte, recordando a un Bierzo de hace algunos años. El hecho de que lo sirviesen a temperatura ambiente (como en todos los bares y restaurantes de Perú) tampoco ayudó mucho a que nos gustase.

La cuenta final salió por S/.110 los dos.

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