Día 06: Titicaca y Puno

A la mañana siguiente Esther nos sirvió el desayuno recien preparado: unas ricas tortitas de maíz con mermelada de las que ya me atreví a comer alguna.

En la casa vivían varias familias, hermanas, tíos, la abuela y 3 niños pero salvo a Esther al resto sólo los vimos ocasionalmente por lo que realmente no hubo una integración o intercambio total. Ya había leído otros comentarios sobre la falta de integración. No obstante Esther, aunque no era precisamente una buena comunicadora, fue muy buena anfitriona y nos contó muchos detalles de la vida diaria de los Amantaní.

Los Amantaní son un pueblo pobre para estándares europeos, pero no son míseros. Todos viven en casas de ladrillo, tienen su tierra para cultivar, hay colegio y varias pistas deportivas a lo largo de la isla. No sé muy bien por qué pero yo esperaba otra cosa, por ejemplo casas más tradicionales en adobe y totora… algo así. En realidad el poblado de los amantaní me recordó en muchos aspectos al pueblo de mis abuelos hace 25-30 años.

Así como la visita a los Uros me pareció superinteresante, la noche con los Amantaní me pareció prescindible. Si teneis días de sobra es una isla curiosa de ver, pero si no, mejor no gastéis un día de viaje aquí. Las vistas desde arriba de la montaña según nuestros amigos sí que merecen la pena, aunque no creo que se pueda hacer ninguna excursión a Amantaní sin pernoctar allí.

A continuación nos dirigimos al embarcadero para ir a isla Taquile.

En isla Taquile te dejan en una punta de la isla y te recojen en la otra. Como a estas alturas me encontraba bastante flojo, sólo con ver la empinada cuesta que había que subir para visitar Taquile le pedí al capitán que me llevase en barco hasta el lugar de llegada a lo que accedió. Jan también empezaba a estar un poco malo así que se quedó conmigo en el barco mientras que las chicas subían la empedrada cuesta que les llevaba hacia la parte alta de la isla.

Lago Titicaca - Isla Taquile

Estuvimos un rato durmiendo muy agradablemente en la cubierta del barco hasta que el sol andino nos empezó a abrasar y nos refugiamos dentro… para seguir durmiendo, tal era nuestro grado de agotamiento.

Las chicas nos contaron que al final de la empinada subida había un bonito sendero que bordeaba la isla hasta llegar a la plaza del pueblo donde se tomaron unas ricas cervezas con unas maravillosas vistas sobre el lago-mar Titicaca y las altas cumbres de las montañas bolivianas al fondo. El paseo terminaba bajando los 560 escalones de piedra irregular que les llevarían desde lo alto de la isla hasta el barco.

Lago Titicaca - Isla TaquileLago Titicaca - Isla Taquile

Por lo que contaron, aunque la isla es claramente turística, la caminata les resultó muy agradable sobre todo por las vistas sobre el lago que hasta recordaban a veces al paisaje mediterraneo.

El viaje de vuelta a Puno se hizo eterno. Unas 3 horas de sufrimiento en aquella lentísima barca que parecía que no iba a llegar nunca. Nuestras chicas nos trajeron de su paseo unos Gatorade para ayudarnos a reponernos. Menos mal que las tenemos a nuestro lado 🙂

Ya en Puno un taxi (S/.4) nos llevó por fin al hotel, el Hacienda Plaza de Armas. Tras un pequeño descanso parecía que ya me estaba encontrando mejor, así que nos dimos un paseo vespertino por la bulliciosa Puno.

La catedral tiene una fachada muy bonita, realzada por la iluminación nocturna. El interior es más sobrio, básicamente una gran bóveda de cañón. Por las calles de la ciudad nos topamos con una especie de desfiles, no eran procesiones propiamente dichas aunque llevaban motivos religiosos, eran un grupillo de gente disfrazada con trajes típicos muy coloridos y bailaban al ritmo de una charanga. No llegamos a saber el motivo real de estos desfiles, aunque había varios grupos de este tipo por toda la ciudad.

Puno - Catedral

Buscamos un restaurante para cenar, pero casi todos los del centro se dedicaban casi exclusivamente a las pizzas. Quizá hay mucho turista que no se atreve a probar la gastronomía local, pero esto me pareció exagerado.

restauranteFinalmente nos decidimos por el Mojsa, que se encuentra en una casona que está en la misma Plaza de Armas y tiene un pequeño balcón con dos mesas hacia la plaza. Si tienes suerte puedes disfrutar de las magníficas vistas. No fue nuestro caso, aunque desde el tercer piso se veían las torres de la catedral.

Como todavía andaba medio renqueante del estómago fui a lo seguro y pedí la dieta de pollo (sopa de pollo) que estaba muy bien hecha y me sentó de maravilla, mientras que mi churri tomó un antichallo de trucha (brocheta de trucha), según dijo esraba riquísima, muy rica, crujiente por fuera y un poco más tierna por dentro, ¡perfecta!

De segundo nos lanzamos a por el lomo salteado para compartir. Es el ya conocido lomo de alpaca en tiras con una rica salsa, tomate, zanahoria y de guarnición patatas fritas y arroz. Estaba bastante rico todo el conjunto, aunque la alpaca nos sigue resultando una carne un pelín correosa.

Esto con una cerveza Cusqueña grande (mucho más suave que la Arequipeña) y un agua por S/.74 los dos.

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Un comentario en “Día 06: Titicaca y Puno

  1. Encarnita dijo:

    ¡AH hombres! No se os puede sacar de casa. Menos mal q el mal de altura (zoroche) casi lo esquivasteis…
    ¡¡¡Animo,lo peor ya está pasado!!!

    Me pregunto: ¿Cual es el sexo débil ?

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